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20 de maig 2014

DAVID LLORENTE

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  • No es la primera novela que escribes, ¿qué te llevo a escribir este libro con un estilo tan peculiar?
Todas las novelas que he escrito (según se dice por ahí) tienen un estilo peculiar. Para contestar a tu pregunta, te diré que tengo más de diez borradores de Te quiero porque me das de comer, cada uno de ellos con un estilo diferente. Con párrafos, sin párrafos, con la puntuación normal, con dos puntos, con diálogos, sin diálogos, con un narrador, con varios narradores… Al final me di cuenta de que la novela solamente funcionaba con el estilo que al final dejé.
  • ¿Cómo venderías este estilo para que la gente se atreva a leerlo, para que no se rinda en la primera página?
Sinceramente, yo me rindo en muchas de las primeras páginas de las novelas. El motivo es, precisamente, no encontrar nada diferente. La novela es el espacio literario de la libertad. La regla es la ausencia de reglas. Puedes dar rienda suelta a tu creatividad (si la tienes). ¿Por qué, entonces, ceñirnos a lo de siempre (narrador neutro, omnisciente, párrafos cortitos, capítulos numerados, descripción física de personajes, diálogos sangrados a la izquierda, el protagonista…)? Y, ojo, si hablamos de novela negra, la técnica narrativa es un corsé todavía más apretado, tanto que no te deja ni respirar. ¿Cómo vender este estilo? Yo creo que si el escritor se siente diferente escribiéndola así, el lector se sentirá diferente leyéndola.
  • En todo momento sabemos quién es el asesino de la historia central, pero en el libro hay muchos posibles candidatos a cometer sus propios crímenes ¿Crees que todos somos asesinos en potencia y sólo es necesario un “clic” para que el instinto asesino sea activado?
Para poder llevar a cabo esta novela, estuve leyendo mucho e informándome acerca de la psicología de los asesinos en serie. Parece ser que muchos de los psicópatas no cometen ningún crimen en su vida, pero no porque no se atrevan a hacerlo, sino porque, sencillamente, no entra en sus planes. En el momento en que piensen que les conviene asesinar, lo harían sin ningún problema. La mayoría de ellos, además, tiene una inteligencia muy por encima de lo común, de manera que es muy difícil descubrirlos. Pero, dejando al margen a este tipo de personas, no creo que a una persona normal solamente le haga falta un clic para convertirse en un asesino. Lo que pasa es que a veces la vida te lleva al límite, y un hombre desesperado realiza acciones desesperadas.
  • En el comentario del libro escribo que parecía que habías abierto la caja de Pandora, en un Tweet durante la lectura del libro me respondías que la caja ya estaba abierta. ¿La gente quiere leer una realidad tan dura o prefiere escudase en lecturas que les proporcionen un escape de ésta?
Claro, ésa es justamente la pregunta de las preguntas. El escritor, sin embargo, no debe formulársela porque corre el riesgo de traicionarse a sí mismo. Yo miro a mi alrededor, leo los periódicos, veo la televisión, me informo de lo que está pasando en el mundo en este espacio de tiempo que me ha tocado vivir, y no se me ocurre ni por un momento que el detective vaya a encontrar al asesino. El detective dedicará el esfuerzo justo para intentar dar con él (mientras se interesa más por sus propios asuntos) y el asesino siempre saldrá impune. Lo contrario, es decir, el detective que al final lo soluciona todo, sería una literatura adormecedora y falsa. No podemos/debemos olvidar que la novela negra deriva claramente de la novela social, y la novela social se sostiene sobre las bases del testimonio y la denuncia. Si vas a cerrar los ojos a la realidad, no hagas novela negra. Si vas a hacer que al final impere la paz y la justicia, mejor dedícate a la ciencia-ficción.
  • El libro está escrito con una simultaneidad de escenas y frases intercaladas impresionante. Tú escribes y diriges obras de teatro, ¿te has imaginado como podría ser el libro en película?

Lo que no me puedo imaginar es adaptarla al teatro y subirla a un escenario. Eso no. Pero imaginarme cómo quedaría en una película sí que lo he hecho. Incluso (si se diera el caso) podría meterme a escribir el guión (o al menos un borrador del guión). Incluso sé a quién elegiría para hacer de Max Luminaria.

  • ¿Qué te ha parecido la experiencia en que bloggers hayan leído el libro y opinado sobre él, antes de ser publicado?
Pues, mira, puedo asegurarte que ha sido una de las mejores experiencias que he tenido como escritor. Sobre todo por saber (a través de los twitts) la reacción del lector al tiempo que se está leyendo la novela. En qué se fija el lector, qué es lo que más le sorprende, lo que más o lo que menos le gusta, qué relación establece con Max Luminaria, qué se esperaban del final. Todo esto lo iban comentando MIENTRAS se leían la novela. Eso, para el escritor (o al menos para mí) es una información valiosísima. No hay que olvidar, además, que los bloggers son buenos lectores, con un enorme bagaje de libros leídos, con criterio literario y exigentes.
  • Ahora viene la parte de gira, presentaciones, contacto directo con los lectores o futuros lectores ¿te parece agotador o motivador?
Pues las dos cosas. Es cansado pero es bonito. Y por supuesto es necesario. Por supuesto me siento más cómodo escribiendo en mi casa o en una cafetería, pero esta otra parte que lleva consigo el hecho de publicar tampoco me desagrada, sobre todo si, de alguna manera, se establece un contacto con el público.
  • I para finalizar la pregunta que hago siempre: ¿Cuál es la pregunta que no te han hecho y te gustaría que te hicieran?
La literatura del siglo XX no se entiende sin la labor (en la sombra, a veces) del editor. Al lado (o detrás, o delante) de un gran escritor siempre ha habido un buen editor. No sé cómo sería la pregunta exactamente, pero debería referirse al tándem escritor-editor, a la relación que se establece entre ambos y que puede mejorar el rendimiento literario de un autor.

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